jueves, 9 de junio de 2016

¿Comunicación Social o Relaciones Públicas?


En mi experiencia dentro de las oficinas gubernamentales he observado una constante y es el ejercicio de las relaciones públicas sin saber o estar conscientes de ellas, - este artículo es sin menoscabo de menospreciar la labor que ahí se realiza y al contrario, quiero de la forma más humilde, abonar a la reflexión sobre la falta de reconocimiento a la labor de quienes están al frente de esas oficinas y de quienes les contratan-.
Ya en España han llamado a estas oficinas  “jefaturas de prensa, gabinetes de comunicación o relaciones públicas”, incluso se  han escrito artículos al respecto como el de  Fernando Moya Hiniesta de la Universidad de Sevilla –España-, titulado “Los gabinetes de prensa en instituciones y empresas. Información vs. Relaciones Públicas”, en el que expone la labor diaria de estas oficinas.
También he observado, que existe un pavor, un dejo de extrañeza de parte del personal, o hasta un rotundo no, al señalar que esas oficinas deberían de llamárseles de Relaciones Públicas, y es que si en la iniciativa privada se ha estado incorporando o creando la oficina de publicidad/comunicación a una oficina de relaciones públicas, en las instituciones públicas o gubernamentales debería suceder lo mismo.
Además, se ha supeditado y malentendido que una oficina de Relaciones Públicas es mucho más que una instancia que organiza eventos como desayunos, paseos, visitas guiadas. Es común ver que en las oficinas de Relaciones Públicas se encuentra personal que habla varios idiomas, que recomienda la usanza para la vestimenta dependiendo de la ocasión, es quien decide el arreglo floral, quien contrata edecanes, quien recibe en el hotel, etcétera, y se han abierto otras oficinas para hacer las otras labores de Relaciones Públicas llamándolas para no confundir con otro nombre como; Protocolo y Eventos, Comunicación Social, Jefatura o Departamento de Prensa, Difusión, y otros tantos a contentillo de quien llegue al frente de una institución. Todo esto porque se desconoce que fue precisamente la prensa y las relaciones con ella lo que originó la disciplina de las Relaciones Públicas.
Se desconoce que precisamente es el o la publirrelacionista quien se dedica a estudiar, investigar y proponer esquemas para mejorar la reputación de la institución, funcionario/a, o gobernante en turno. Porque es con el uso de las estrategias y técnicas de Relaciones Públicas que pueden conseguirse muchos de estos objetivos.
En México y otros países, las Relaciones Públicas van en camino ascendente a ocupar el sitio que les corresponde, aunque para ello es necesario generar pautas de reflexión al respecto; entender que esta disciplina va mucho más allá de un aspecto y considera que para funcionar se necesita del conocimiento de la misma por parte de los distintos organismos ya sea públicos o privados para contemplarlos dentro de sus organigramas.
Bajo cualquier esquema, como oficina gubernamental, institucional y/o empresarial, tiene la misión de generar mejores encuentros con la sociedad, compuesta por distintos públicos con distintas necesidades.
En muchos casos se invita a un periodista a hacerse cargo de esta oficina, porque sabe -así debería ser o al menos es un supuesto- el manejo de la información, la agenda de las y los periodistas, sabe lo que se puede y no hacer en el gremio, conoce las particularidades y necesidades de cada medio, sus formatos y por supuesto de cada periodista. Pero su función va más allá, porque ahora tiene la responsabilidad de gestionar espacios, preparar eventos, prever posibles crisis de información y actuar en su caso.
También podría caer en la antipatía de algunos trabajadores y trabajadoras de medios, pues se ha pasado de ser quien cubre la fuente a un interlocutor entre la fuente y quien tiene la responsabilidad de cubrirla, podría caer en el peligro o tentación de ser demasiado condescendiente con sus más allegados y dejar de lado a otro importante grupo de reporteros. En este sentido debe ser bastante astuto para conservar a sus más leales y cercanos a quienes recurrirá como apoyo en tiempo de crisis y mantener buenas o crear relaciones con los demás.
El publirrelacionista, en otros casos procede de una agencia, o apenas recién salido de la universidad, y deberá también tomar en cuenta esos aspectos y trabajar en ellos. En México y América Latina, estamos empezando a generar una reflexión en torno a las oficinas de comunicación social o prensa como y en función de las Relaciones Públicas.
Un periodista es por experiencia un publirrelacionista,  y un publirrelacionista no necesariamente puede ser periodista, de ahí el entender y comprender que cuando se llega a un espacio como es un Departamento de Prensa o Comunicación Social, se considere el uso de las herramientas propias de las Relaciones Públicas, y a la larga veremos como las oficinas de prensa entenderán que su labor es más allá de sus relaciones, comunicación y nexos con los distintos medios de comunicación, pues sus públicos consumen información en los medios, pero también viven las experiencias de las acciones de las instituciones y empresas.
Un encargado o encargada de oficinas de prensa y/o comunicación social deberá ya plantearse cuál es su función, entender que se pueden generar ahorros significativos al implementar  estrategias no costosas sin necesidad de recurrir a los grandes medios de comunicación e información.
El reto es comenzar a experimentar con los flashmob, un btl, las activaciones, viralizar un video o imagen en redes sociales, las transmisiones en directo por Facebook, el uso de twitter, el street marketing social, y la pregunta es si ¿las encargadas y los encargados de estas oficinas podrán adaptarse a estos tiempos, o bajo el miedo de una crisis se resistan a los nuevos tiempos de la Comunicación y las Relaciones Públicas?
La respuesta es que tienen que hacerlo, cada vez más la ciudadanía exige una mejor administración de los recursos públicos, cada vez se cuestiona y critica más la enorme cantidad de dinero que se derrocha en las empresas de los medios de comunicación e información, recursos que podrían aplicarse en obras sociales que beneficien a un pueblo o comunidad.
Las empresas privadas lo saben, han descubierto que cuando realizan acciones de “responsabilidad social” con la comunidad su reputación mejora, que cuando invierten en la comunidad en la que está inserta, ésta responde mejor que cuando se invierte en una gran cantidad de publicidad comercial, que en muchos casos sólo va a la basura.
Las instituciones gubernamentales se encuentran en este momento en una gran crisis de credibilidad, a cualquier persona que se le pregunte en la calle qué opinión le merece el gobierno en turno, la respuesta es predecible “no sé”, “parece que roba más o menos que la anterior administración”, “todos son iguales”, “son ineptos”, etcétera, es difícil encontrar una opinión favorable de los gobiernos en turno.
Es por eso que las oficinas de Comunicación Social y Jefaturas de Prensa, deberán, sino comenzar a replantearse como una Oficina de Relaciones Públicas, si en considerar las herramientas que esta disciplina domina para generar una mejor reputación del gobierno en turno y atenuar las crisis continuas de información y credibilidad.
Aunque también podría presentarse esta disyuntiva; que en las oficinas de Comunicación Social o de Prensa lo entiendan, pero no los gobernantes o titulares de las instituciones gubernamentales.
También persiste la amenaza de los medios de comunicación como empresas, pues al recortarse el presupuesto destinado a publicidad, comenzarán a criticar las acciones del gobierno en turno, presionarán con el objetivo de incrementar o mantener el flujo de recursos económicos que los gobiernos destinan, mediante convenios de publicidad a estas empresas. Además, como mucha gente sabe, el costo de la publicidad gubernamental es mucho más cara que una publicidad comercial para empresas no gubernamentales, se incrementa hasta en un mil por ciento. Este si es un gran reto, pues las personas encargadas de estas oficinas tienen que mantener las buenas relaciones con medios de comunicación, generar ahorros e incrementar la buena imagen de las instituciones en la comunidad.
¿Dejar las oficinas de Comunicación Social o de Prensa como están, o replantear las funciones de la misma pensando en la comunidad a partir de las Relaciones Públicas?
Les dejo esta pregunta a su consideración, que tengan un excelente día, comentarios a mi twitter @TeoBriceo.

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