jueves, 26 de mayo de 2016

Entendiendo la dinámica de las relaciones públicas a partir de las nuevas formas de la comunicación

En los últimos años, la humanidad ha sufrido/gozado los avances indiscutibles en las nuevas formas de comunicarse, evolucionando para hacer más eficiente el proceso comunicativo, economizando para ser más eficientes en todos los campos, particularmente el económico.
El ser humano como tal, se ha conceptualizado y reconceptualizado a partir de estos procesos y avances tecnológicos de la comunicación e información.
Govanni Sartori en su obra Homo Videns, La Sociedad Teledirigida, hace un cuestionamiento bastante interesante, y destaca el papel que ha tenido la televisión en la forma de pensar de quien “ve precisamente lo que televisión le transmite”, entre sus conclusiones destaca la más importante, que “el ser humano ha pasado de ser un homo sapiens a un homo videns”, es decir de un ser humano pensante, que razona, con capacidad de abstraer a un ser que piensa a partir de imágenes que le han sido proporcionadas por un aparato como el televisor, sin capacidad de abstraer, es decir un aparato que ha intervenido en la manera tradicional de construir el pensamiento.
Cuando alguien escuchaba o leía la palabra “árbol” como significante, cada persona de acuerdo a su campo de experiencia se formaba una imagen, podría construirla con características propias –alguien al escuchar el significante “árbol” en su cabeza podría imaginar un cedro, un pino, un pirul, un manzano, etcétera-, era una imagen heterogénea, pues cada quien le daba un significado diferente, pero cuando la televisión señalaba “árbol” a la par del significante y mostraba su significado, es decir mostraba la imagen del árbol, propiciaba la incapacidad de desarrollar un proceso cognoscitivo, anulando poco a poco la capacidad de abstracción, ya que quienes escuchaban y veían la televisión podrían estar viendo al mismo tiempo un laurel por ejemplo, es decir se propiciaba una imagen homogénea, las y los televidentes construían así un pensamiento de acuerdo a los términos de la entidad emisora.
Esto ocurre con la televisión y su influencia en el campo de la información y comunicación, su intervención fue y todavía sigue siendo muy importante en los distintos públicos en los que tiene cierto grado de penetración, no importando la manera en la que el mensaje se transmite.
Aunque Sartori ya penetra en el campo de la digitalización a partir del uso de internet, la televisión se encuentra en un proceso de transformación y crisis a partir de la penetración de las nuevas formas de comunicarse, sobre todo a través de las redes sociales. Ya Ramón Zallo Elgezabal, apunta que a partir de la mezcla e invasión de lo digital al espacio privado, el ser humano considerado homo digitalis se transforma en un homo mobilis, es “ubicuo con acceso a multi-recursos mediante la banda ancha móvil propia de los smartphones y a interconexión de los sistemas telecomunicativo, informático y televisivo, con entrada contínua a repositorios, plataformas y redes sociales”. (Elgezabal, 2016)
Estas nuevas formas de comunicación que se transforman a cada instante, con nuevos aparatos, nuevas invenciones, nuevas significaciones, suponen un reto para las relaciones públicas, pues nadie más que el publirrelacionista entiende de la angustia que ello provoca, pues sus estrategias comunicativas se deberán construir a partir de estos procesos.
Ahora la televisión, junto con la radio, la prensa escrita, el cine y los videojuegos, participan en este mundo imbricado; internet, que además no es una supercarretera de la información, sino un sinfín de caminos, carreteras, vías de acceso a un mundo de posibilidades infinitas, en el que además –bajo el supuesto hecho de que se dice democrático, que en realidad no lo es-, se reproducen y reflejan las condiciones económicas de los distintos pueblos y públicos que tienen acceso a las redes de internet.
Para empezar, se hace difícil comprender que aunque cualquier puede acceder a este mar de información, lo cierto es que no todos acceden de la misma manera, pues hay quienes tienen que acudir a plazas públicas a conectarse, otros tantos en sus hogares conectados a un modem, otros más no tienen necesidad de una computadora o laptop sino directamente desde su dispositivo móvil. A esto se suma que de todas esas personas que acceden a internet, no cualquiera puede servirse de los conocimientos ahí depositados, ya que algunos accesos dependen de la capacidad económica de los usuarios, algunas aplicaciones son gratuitas y otras tantas tienen un costo.
El identificar estos públicos y las formas de acceder y/o comunicarse son tan variados que el publirrelacionista constantemente se tiene que reinventar, reinventar procesos de comunicación, la segmentación si es una posibilidad pero muchos no entienden o huyen de ella.
Las redes sociales se vuelven entonces el campo donde se desarrollará el juego de posibilidades infinitas, estas redes sociales ahora son pieza fundamental en las nuevas formas de comunicarse, las redes son el campo donde  se configuran identidades, donde se refleja el sentir social, pero también son el soporte para cometer ilícitos, donde -en grupos públicos o privados- se configuran pertenencias, donde se puede ser candidato o votante, donde se puede criticar y ser criticado, donde se ama y se odia.
Ciertamente, el profesionista de las relaciones públicas, tendrá que definir situaciones, las más  extravagantes y/o chocantes y las más sencillas, determinar los retos y problemas a resolver para transmitir su mensaje, no es complejo pero si se necesita el observar cuidadosamente las transiciones en las formas de comunicarse, en las formas en las que se van relacionando los seres humanos en las redes sociales.
Entender que aunque cualquiera puede acceder a la red, a internet, no significa que va a interpretar lo mismo, el mensaje se recibe a partir del campo de experiencia de quien recibe y percibe el mensaje.  
La misma red nos da infinitas posibilidades de segmentación, conocerlas es responsabilidad de quien se dedica a las relaciones públicas, te acerca, te promueve, gestiona y define una imagen.
La realidad es tan cruel, que a pesar de que hay un gran avance tecnológico y digital, no cualquier puede acceder a la gran red social y navegar en este océano de la información, pues mientras alguien puede cambiar de smartphone de acuerdo a la novedad, alguien evalúa considerablemente entre comprar un kilo de tortillas y/o un medicamento.
Las soluciones a una realidad no se suscitan en lo digital solamente, sino en la confrontación entre lo que es real y la posibilidad de soñar con una sociedad igual, mientras esta no se consiga, seguiremos debatiendo entre las nuevas formas de comunicarse y relacionarse, y las injusticias que niegan el acceso de cualquier ser humano a los avances de la misma sociedad.
Las y los que nos dedicamos a las relaciones públicas estamos en la constante de trabajar en los dos campos, aunque en muchos casos estos se nieguen y anulen, entre lo real y lo virtual, comunicar en la era digital y comunicar en la vía tradicional.
¿Ustedes qué opinan? Escríbeme o sígueme en @TeoBriceo
Bibliografía
SARTORI, GIOVANNI. Homo Videns. La sociedad teledirigida, México, Taurus,
1998.

ZALLO ELGEZABAL, RAMÓN. Tendencias en Comunicación, Cultura Digital y Poder, Barcelona, España, Gedisa, 2016.

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